por Tecnoinstalación 22 de diciembre, 2025
< Volver

EPBD 2024/1275 obliga a acelerar la renovación y a retirar incentivos a calderas fósiles desde 2025, abriendo paso a híbridos y biomasa.

Europa ha situado la sostenibilidad energética en el centro de su estrategia climática y el sector de la edificación es uno de los principales focos. Los edificios concentran cerca del 40% del consumo final de energía en la Unión Europea y alrededor del 36% de las emisiones vinculadas a ese consumo. Al mismo tiempo, aproximadamente el 75% del parque inmobiliario europeo sigue sin estándares adecuados de eficiencia, un reto directo para los objetivos del Pacto Verde Europeo.

Para recortar emisiones y consumo, la UE articula el paquete Fit for 55, que fija una reducción de emisiones netas de gases de efecto invernadero de, al menos, 55% en 2030 respecto a 1990, con la neutralidad climática como meta para 2050. En esta línea, en 2024 se aprobó la Directiva UE 2024/1275, conocida como EPBD, que actualiza la normativa anterior y que los Estados miembros deben trasponer antes de marzo de 2026.

Hitos que marcan la hoja de ruta

La directiva refuerza la renovación de los edificios menos eficientes, acelera la integración de energías renovables y empuja la modernización de los sistemas de climatización. En obra nueva, fija el estándar de edificios de cero emisiones: desde 2028 para edificios públicos de nueva construcción y desde 2030 para todos los edificios nuevos, públicos y privados. El objetivo final sitúa en 2050 la meta de que el parque existente alcance ese estándar.

Además, introduce un estándar de desempeño energético mínimo para reducir el consumo de los edificios con peor comportamiento, con aplicación inicial en el ámbito no residencial a partir de 2030.

En paralelo, se reorientan los incentivos: desde el 1 de enero de 2025 los Estados miembros no pueden conceder ayudas financieras para instalar calderas alimentadas exclusivamente por combustibles fósiles. Y, en términos de objetivo sectorial, se fija la eliminación del uso de combustibles fósiles en calefacción y refrigeración para 2040.

Qué se limita y qué sigue siendo viable

La directiva mantiene el principio de neutralidad tecnológica: el foco no está en prohibir equipos “por tecnología”, sino en restringir el uso de combustibles fósiles. En la práctica, la sostenibilidad de una solución de calefacción depende de la energía con la que opera.

Este enfoque abre la puerta a alternativas no fósiles que pueden ser relevantes cuando una electrificación completa con bombas de calor no sea viable por coste, por limitaciones de red o por condiciones climáticas exigentes, ya que su rendimiento puede resentirse con temperaturas exteriores muy bajas. Por eso, junto a la electrificación, ganan peso las configuraciones híbridas y el uso de combustibles renovables.

Entre las opciones no fósiles se incluyen calderas alimentadas con biometanobiopropanohidrógeno verde y combustibles sintéticos RFNBOs, Renewable Fuels of Non-Biological Origin. Estas alternativas permiten, en muchos casos, mantener emisores existentes, como radiadores habituales en España, evitando cambios de sistema por requerimientos de temperatura de impulsión.

Alternativas técnicas con más recorrido en rehabilitación

Biomasa

La biomasa se apoya en recursos de origen agrícola, forestal o ganadero, además de fracciones biodegradables de residuos sólidos urbanos y lodos de depuradora. En aplicaciones domésticas predominan combustibles derivados de la madera, como pellets, astillas o leña. Su aportación se vincula, además, a cadenas de suministro locales, lo que reduce dependencia energética exterior y puede activar economía regional.

En climatización, encaja especialmente en:

  • Edificios existentes con caldera central, donde el cambio a bombas de calor no sea viable técnica o económicamente.
  • Rehabilitaciones sin sustitución de emisores térmicos, manteniendo radiadores.
  • Obra nueva con requisitos de cero emisiones.
  • Redes de calor, district heating.

Hibridación

Los sistemas híbridos combinan dos generadores con fuentes distintas para repartir la carga térmica de forma más eficiente y robusta. La configuración típica une bomba de calor y caldera: la bomba cubre la carga base con alta eficiencia cuando la temperatura exterior es moderada, y la caldera aporta respaldo en picos de demanda o cuando el COP baja por condiciones exteriores adversas.

En España, este planteamiento se relaciona con las zonas climáticas del CTE, DB-HE Ahorro de Energía: las zonas D y E, con inviernos más severos, presentan condiciones donde la hibridación puede resultar especialmente útil para garantizar temperaturas de impulsión elevadas.

En operación, una estrategia habitual es que la bomba de calor eleve el agua hasta unos 55-60 °C y la caldera complete hasta aproximadamente 80 °C cuando se trabaja con emisores de alta temperatura. El objetivo es maximizar horas de funcionamiento de la bomba de calor y reservar la caldera para apoyo por clima, demanda o competitividad de costes.

Caldera y solar térmica para ACS

Para ACS, la combinación de caldera con solar térmica se apoya en acumulación para desacoplar producción y consumo. En serie, la solar precalienta y la caldera completa la consigna cuando falta radiación o aumenta la demanda. En paralelo, ambas aportan al acumulador y el control prioriza el aporte solar para reducir consumo de combustible.

Noticias relacionadas

comments powered by Disqus

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de sus hábitos de navegación (por ejemplo, páginas visitadas o videos vistos). Puedes obtener más información y configurar sus preferencias.

Configurar cookies

Por favor, activa las que quieras aceptar y desactiva de las siguientes las que quieras rechazar. Puedes activar/desactivar todas a la vez clicando en Aceptar/Rechazar todas las cookies.

Aceptar/rechazar todas
Cookies Analíticas

Cookies que guardan información no personal para registrar información estadística sobre las visitas realizadas a la web.

Cookies de Marketing

Cookies necesarias para determinadas acciones de marketing, incluyendo visualización de vídeos provenientes de plataformas como Youtube, Vimeo, etc. y publicidad de terceros.

Cookies de Redes Sociales

Cookies relacionadas con mostrar información provenientes de redes sociales o para compartir contenidos de la web en redes sociales.