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El servicio post-venta gana peso en el sector eléctrico ante la complejidad normativa y la criticidad de las cargas, con foco en prevención y resultados medibles.
El sector eléctrico ha priorizado históricamente la robustez de producto y la fiabilidad de los componentes. Sin embargo, la creciente complejidad de las instalaciones, la presión regulatoria y la exigencia de eficiencia energética han desplazado el foco hacia el ciclo de vida completo de la solución. En este contexto, el servicio post-venta se consolida como el elemento que valida en campo la promesa tecnológica.
En aplicaciones críticas, donde la interrupción del suministro implica pérdidas económicas y penalizaciones contractuales, el estándar del servicio técnico ha evolucionado hacia tres ejes: rapidez efectiva, interlocución experta y resultados verificables.
La rapidez ya no se mide solo en tiempos de respuesta contractuales, sino en la capacidad de reducir el impacto real de una incidencia. En entornos con cargas críticas, cada minuto cuenta. La intervención técnica debe combinar diagnóstico preciso, disponibilidad de recursos y capacidad de actuación en campo o en remoto.
A ello se suma el valor del trato especializado. Según Santiago Macías, After Sales Project Manager de Socomec, la confianza del cliente se construye cuando percibe que interactúa con un experto que comprende el impacto operativo de una parada y acompaña la resolución hasta su cierre.
Como fabricante especializado en soluciones de electrificación para aplicaciones críticas, Socomec refuerza esta estrategia con actividad cuantificable. El pasado ejercicio realizó 4.851 visitas técnicas, de las cuales el 46% correspondieron a mantenimiento preventivo, indicador que refleja una orientación hacia la anticipación de fallos.
En 2025 se llevaron a cabo 378 intervenciones vinculadas a puesta en marcha y pre-commissioning de infraestructuras críticas. Estas fases incluyen:
Este enfoque busca reducir incidencias posteriores y acortar los tiempos de activación de la infraestructura.
La actividad global del servicio técnico incluye:
Estos datos evidencian una estructura organizativa orientada a la continuidad operativa y a la optimización del rendimiento de los equipos.
La evolución del mercado apunta a un modelo que combina mantenimiento preventivo, soporte remoto y análisis de datos, integrando conocimiento de fabricante y capacidad de intervención en campo. En aplicaciones críticas, el servicio post-venta deja de ser un complemento y pasa a ser una extensión natural de la ingeniería, con impacto directo en la disponibilidad y la eficiencia de la instalación.
Para ingenierías, facility managers y responsables de infraestructuras críticas, la evaluación del proveedor ya no se limita a la especificación técnica del equipo, sino que incorpora la capacidad demostrada de servicio durante todo el ciclo de vida.