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La iluminación arquitectónica circular prioriza actualizar luminarias frente a sustituirlas para reducir residuos y CO₂.
La transición del sector hacia modelos constructivos más sostenibles exige revisar el ciclo de vida completo de los edificios. En este contexto, la iluminación arquitectónica adquiere un papel estratégico: no solo configura la experiencia espacial, sino que influye en el consumo energético, el mantenimiento y la generación de residuos.
Durante las últimas décadas, el paso a tecnología LED y la digitalización de los sistemas de control han mejorado la eficiencia energética. Sin embargo, este avance ha estado acompañado, en muchos casos, de la sustitución prematura de luminarias funcionales, con el consiguiente impacto en residuos y consumo de materias primas.
Ante los retos de descarbonización y escasez de recursos, la economía circular en iluminación propone priorizar la actualización y el mantenimiento inteligente frente al reemplazo sistemático.
Este enfoque implica:
Entender la luminaria como un sistema evolutivo, y no como un producto cerrado, abre oportunidades para reducir impacto ambiental sin comprometer calidad lumínica ni confort.
Una de las líneas de trabajo en este ámbito es la actualización modular de luminarias existentes. El servicio CircuLight, desarrollado por Lamp junto a Lúcid Barcelona, permite modernizar instalaciones mediante módulos tecnológicos adaptados.
En proyectos como Inacap, en Chile, y el Mercado dels Encants, en Barcelona, este enfoque ha logrado:
La iniciativa ha recibido una Mención Especial en los Premis de Catalunya d’Ecodisseny 2025, otorgados por la Generalitat de Catalunya y la Agència de Residus de Catalunya, lo que refuerza la relevancia de este modelo en el ámbito industrial y constructivo.
El avance hacia una iluminación arquitectónica sostenible se apoya en dos líneas complementarias:
Innovar, en este marco, significa anticipar el cambio normativo y tecnológico, diseñando productos compatibles con futuras actualizaciones.
Para arquitectos, ingenierías y gestores de edificios, este planteamiento introduce un cambio relevante en la prescripción. Diseñar para el mantenimiento y la evolución reduce el coste total de propiedad y minimiza la huella ambiental del edificio.
La iluminación arquitectónica circular se consolida así como una oportunidad para avanzar en descarbonización sin incrementar el volumen de residuos. El reto sectorial pasa por extender esta lógica a otros sistemas constructivos y reforzar la colaboración entre fabricantes, prescriptores y operadores.
En un entorno de mayor exigencia ambiental, actualizar en lugar de sustituir deja de ser una opción marginal y se convierte en una estrategia técnica alineada con la sostenibilidad y la eficiencia de recursos.