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La combinación de las tecnologías solares y eólicas reduce la intermitencia y mejora la estabilidad del sistema eléctrico en entornos residenciales, agrícolas e industriales.
La evolución del autoconsumo energético avanza hacia modelos híbridos capaces de integrar distintas fuentes renovables en una misma instalación. La combinación de aerogeneradores y paneles solares fotovoltaicos permite optimizar la producción eléctrica durante todo el año, aprovechando la complementariedad natural entre el sol y el viento. Mientras la energía solar concentra su mayor rendimiento durante las horas diurnas, la eólica puede generar electricidad en periodos nocturnos, en jornadas nubladas o en momentos de variaciones térmicas que favorecen la circulación del aire.
Tanto la energía solar como la eólica son fuentes limpias y abundantes, aunque su producción depende de condiciones climáticas variables. Los sistemas híbridos eléctricos surgen para mitigar esta limitación, equilibrando la generación y mejorando la fiabilidad del suministro.
En este sentido, el CEO de Bornay, Juan de Dios Bornay, explica que: "esta sinergia reduce las fluctuaciones propias de cada tecnología y da lugar a sistemas más robustos y predecibles en entornos residenciales y también en industriales". La integración de ambas tecnologías, apoyada en sistemas de gestión energética y, cuando es necesario, en almacenamiento mediante baterías, permite estabilizar la red interna de la instalación, reducir desperdicios energéticos y maximizar el autoconsumo.
Aplicado a entornos residenciales, cuando las condiciones de la zona lo permiten, el CEO de Bornay, Juan de Dios Bornay, puntualiza que: "se minimiza la dependencia de la red convencional y se incrementa la resiliencia del sistema ante picos de demanda o periodos de baja producción". En entornos agrícolas o industriales, estos sistemas pueden suponer un ahorro económico relevante o facilitar mayores niveles de independencia energética.
Una instalación híbrida se compone de distintos elementos que trabajan de forma coordinada:
La eficiencia de un sistema híbrido no concluye con su instalación. La monitorización constante, el mantenimiento preventivo y la gestión inteligente contribuyen a prolongar la vida útil de los equipos y a asegurar un retorno de la inversión sostenido en el tiempo.