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El sector analiza el papel del diseño desde origen ante un parque residencial mayoritariamente no accesible y con retos aún sin resolver.
En el marco del mes temático sobre accesibilidad universal del Observatorio de la Edificación, el sector pone el foco en las limitaciones actuales del entorno construido. En este contexto, Álvaro García, de Presto Ibérica, aporta una visión técnica sobre cómo abordar el diseño de espacios accesibles desde una perspectiva funcional.
En España, más de 4,38 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad, según datos del Instituto Nacional de Estadística. De ellas, cerca de 2,5 millones presentan movilidad reducida. A pesar de ello, aproximadamente el 80% del parque residencial no es accesible, lo que evidencia una brecha relevante entre normativa y realidad construida.
El baño concentra gran parte de los problemas de accesibilidad. Se trata de un espacio técnico donde intervienen múltiples variables: agua, superficies deslizantes, cambios de temperatura y movimientos complejos. En este entorno, decisiones como la altura de los elementos, el radio de giro o el tipo de accionamiento de la grifería condicionan directamente la autonomía del usuario.
Tal como señala Álvaro García, en referencia a baños industrializados, el principal condicionante es el espacio disponible, lo que obliga a un diseño preciso que contemple tanto dimensiones como soluciones constructivas, por ejemplo, refuerzos estructurales para barras de apoyo.
El marco regulatorio, liderado por el Código Técnico de la Edificación, establece criterios como dimensiones mínimas, recorridos accesibles o condiciones de uso. Sin embargo, su aplicación garantiza un umbral básico, no necesariamente una experiencia funcional óptima.
En la práctica, espacios que cumplen normativa pueden ofrecer resultados distintos según cómo se interprete el diseño. Integrar la accesibilidad desde fases iniciales permite:
Del baño adaptado al baño integradLas soluciones actuales en grifería y equipamiento permiten integrar accesibilidad sin generar espacios diferenciados. Elementos como barras de apoyo, griferías de accionamiento sencillo o accesorios técnicos pueden incorporarse manteniendo el lenguaje arquitectónico.
Este cambio implica pasar de un “baño adaptado” a un espacio válido para cualquier usuario, donde diseño y funcionalidad convergen. En este proceso, el fabricante amplía su դեր, aportando soluciones personalizadas y soporte técnico al proyecto.
En grifería, la innovación se centra en tecnologías que mejoran la seguridad y reducen riesgos. Entre ellas:
Estas tecnologías, inicialmente desarrolladas en entornos sanitarios, se han extendido a otros usos, aportando seguridad y previsibilidad en el uso cotidiano, especialmente en usuarios con menor capacidad de reacción.
Un ámbito emergente es el diseño de baños para personas ostomizadas, que requieren configuraciones específicas no contempladas en la normativa actual. Estos espacios incorporan:
Su desarrollo está impulsado por asociaciones de usuarios y por la demanda en proyectos, evidenciando cómo la práctica profesional puede adelantarse al marco regulatorio.
La evolución del sector apunta a una conclusión clara: cuando la accesibilidad se integra desde el inicio del proyecto, se obtienen soluciones más eficientes, coherentes y alineadas con el uso real del espacio.