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La compañía amplía sus capacidades con nuevas tecnologías para mejorar la eficiencia térmica y responder al aumento de la densidad de computación.
El crecimiento de la inteligencia artificial (IA) está impulsando una expansión acelerada del mercado de los centros de datos, incrementando las necesidades de potencia, la densidad de cómputo y las exigencias sobre la infraestructura crítica. En este escenario, la refrigeración se convierte en un elemento clave para mantener el rendimiento, la disponibilidad y la eficiencia energética de las instalaciones.
El aumento de la demanda energética y de los costes operativos está acelerando la adopción de soluciones de refrigeración líquida, capaces de gestionar cargas térmicas más elevadas y mejorar la disipación del calor en equipos de alto rendimiento. Según Johnson Controls, la refrigeración representa entre el 30% y el 40% del consumo energético de un centro de datos, por lo que cualquier mejora en este ámbito puede traducirse en una mayor capacidad de procesamiento y una reducción del consumo eléctrico.
En este contexto, la compañía ha completado la adquisición de Alloy Enterprises, especializada en tecnologías de gestión térmica para centros de datos de alto rendimiento y aplicaciones de misión crítica. La plataforma desarrollada por la empresa incorpora sistemas de refrigeración líquida directa, que, según Johnson Controls, pueden mejorar hasta un 35% la eficiencia de la gestión térmica y ampliar las opciones de diseño e integración de este tipo de infraestructuras.
Además, Johnson Controls ha realizado una inversión estratégica en Accelsius, empresa especializada en refrigeración líquida directa al chip de dos fases. Esta tecnología utiliza procesos de ebullición y condensación del fluido para aumentar la capacidad de transferencia de calor frente a los sistemas monofase, lo que la convierte en una alternativa para futuras generaciones de centros de datos con mayores densidades térmicas.
La compañía también integra estas soluciones con otras tecnologías de climatización, como las enfriadoras de absorción, que aprovechan el calor residual de la generación energética in situ para producir capacidad de refrigeración. Según los datos facilitados por Johnson Controls, este sistema puede reducir hasta un 90% el consumo eléctrico de las enfriadoras, disminuir el consumo energético total de la planta en más de un 45% y mejorar el PUE en un 10%.
Con estas incorporaciones, Johnson Controls amplía su cartera de soluciones para ayudar a los operadores de centros de datos a gestionar infraestructuras con mayor densidad térmica y responder al crecimiento de las aplicaciones de IA con mayores niveles de eficiencia y resiliencia.