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Casos reales en Europa, Estados Unidos y China muestran cómo la integración de soluciones renovables puede mejorar la eficiencia, reducir costes y reforzar la resiliencia energética.
La integración de las energías renovables está transformando la actividad industrial al ofrecer nuevas oportunidades para reducir costes operativos, aumentar la independencia energética y mejorar la rentabilidad de las inversiones. Al mismo tiempo, su despliegue resulta clave para avanzar en la transición energética y cumplir los objetivos internacionales de descarbonización.
Actualmente, las energías renovables generan alrededor del 30% de la electricidad mundial, según la Agencia Internacional de la Energía, IEA. Sin embargo, la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) estima que será necesario triplicar la capacidad renovable instalada antes de 2030 para mantener la senda hacia las emisiones netas cero. Aunque en 2024 se añadieron 582 GW de nueva capacidad, una cifra récord, el ritmo de implantación sigue siendo insuficiente para alcanzar los compromisos fijados en la COP28.
En este contexto, todavía persisten algunas ideas preconcebidas sobre la viabilidad técnica y económica de estas tecnologías. Diversos proyectos desarrollados por ABB muestran cómo estas barreras pueden superarse en diferentes entornos industriales y de infraestructura.
Uno de los mayores parques solares de Finlandia demuestra que las instalaciones fotovoltaicas pueden operar de forma estable y con integración plena en la red eléctrica.
El parque solar Heinineva, promovido por EPV Energy, ocupa el emplazamiento de una antigua zona de extracción de turba y cuenta con 123.000 paneles solares. En su máxima capacidad podrá suministrar electricidad equivalente al consumo de 20.000 vehículos eléctricos.
La instalación incorpora un sistema de automatización que coordina la producción energética, se comunica con los inversores, permite la supervisión remota mediante un sistema SCADA y facilita la participación en el mercado de reserva eléctrica. Además, una nueva subestación equipada con sistemas de protección y distribución permite integrar la producción fotovoltaica en la red.
Conclusión: la automatización y los sistemas de control permiten que las plantas solares de gran tamaño operen de forma fiable y segura.
La modernización de una planta industrial en Carolina del Sur, Estados Unidos, demuestra que es posible integrar energía solar sin interrumpir la actividad.
ABB renovó una fábrica de 47 años incorporando un parque fotovoltaico de aproximadamente tres acres, capaz de generar 1,5 millones de kWh anuales, lo que cubre cerca del 80% del consumo eléctrico de la instalación.
La compañía prevé un ahorro anual de unos 70.000 dólares, además de una mayor resiliencia frente a posibles incidencias en el suministro energético.
Conclusión: la incorporación de renovables puede realizarse durante la operación de una planta y traducirse en beneficios económicos y operativos.
La experiencia del parque solar Gundelsheim, en Alemania, muestra que el cumplimiento de una regulación exigente no tiene por qué incrementar los costes.
Para conectar esta instalación a la red era necesario cumplir los requisitos técnicos alemanes, incluidos los relacionados con la protección de aguas. La solución consistió en instalar nueve unidades secundarias integradas que combinan la conversión y distribución de energía y conectan directamente varios inversores a la red de media tensión.
Según los datos del proyecto, esta configuración permitió reducir entre un 50% y un 75% la aparamenta secundaria necesaria y obtener una ventaja económica cercana al 15% frente a soluciones convencionales.
Conclusión: diseñar los proyectos teniendo en cuenta la normativa desde su origen puede mejorar tanto la eficiencia técnica como la rentabilidad.
Un proyecto desarrollado en el Colegio Virgen al Pie de la Cruz, en España, demuestra que las instalaciones de menor tamaño también pueden generar retornos económicos.
El centro educativo implantó un sistema integral de energía renovable y gestión digital que permite reducir el consumo energético y utilizar la propia instalación como herramienta educativa.
El proyecto presenta un periodo de amortización de 4,5 años, combinando ahorro económico con reducción de emisiones y formación práctica sobre sostenibilidad.
Conclusión: incluso instalaciones de tamaño reducido pueden alcanzar un retorno de la inversión competitivo cuando se dimensionan adecuadamente.
El parque solar Chabulang, situado en la cuenca del río Yalong, en China, demuestra que las condiciones extremas no impiden desarrollar instalaciones fotovoltaicas de gran capacidad.
La planta se encuentra a una altitud media de 4.400 m y dispone de una potencia de 1.000 MW. Para operar en un entorno caracterizado por bajas presiones, elevada radiación ultravioleta y fuertes variaciones térmicas, se diseñó una solución específica de distribución eléctrica con equipos completamente sellados, arquitectura modular y capacidades de supervisión remota.
La instalación producirá aproximadamente 1.944 millones de kWh al año, lo que permitirá evitar el consumo de unas 600.000 toneladas de carbón y reducir las emisiones en alrededor de 1,55 millones de toneladas de CO₂ anuales.
Conclusión: el desarrollo tecnológico permite extender la implantación de las energías renovables a emplazamientos que hasta hace pocos años se consideraban inviables.
Los cinco casos muestran que la implantación de energías renovables ya no responde únicamente a objetivos ambientales. La automatización, la digitalización y el diseño específico para cada aplicación están facilitando su integración en entornos industriales, educativos e infraestructuras energéticas, con mejoras en eficiencia, resiliencia, costes operativos y retorno de la inversión.