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Cada proyecto se desarrolla desde cero en función del producto, las condiciones de proceso y las necesidades de integración del cliente.
Cada proyecto desarrollado por HRS parte de un diseño específico adaptado a las necesidades del cliente. La compañía desarrolla intercambiadores de calor y sistemas de procesamiento térmico configurados para cada aplicación, teniendo en cuenta las características del producto, las condiciones de operación y los requisitos de integración en la instalación existente.
El proceso comienza con una fase de definición técnica en la que un gestor de proyecto trabaja junto al cliente para establecer las necesidades del sistema. Cuando es necesario, se realizan ensayos del producto para analizar su comportamiento frente a diferentes condiciones térmicas, con el objetivo de garantizar tanto la eficacia del proceso como el mantenimiento de sus parámetros de calidad.
A partir de esa información, HRS emplea herramientas de modelado termodinámico y diseño para dimensionar el equipo. Como punto de partida pueden utilizarse soluciones como la Serie As, de intercambiadores de calor de tubo anular, la Serie Unicus, de intercambiadores de superficie rascada reciprocante, u otros sistemas de procesamiento térmico desarrollados por la compañía.
El diseño incorpora variables como la temperatura de trabajo, el espacio disponible, la capacidad de producción, el tiempo de tratamiento térmico y la configuración de elementos auxiliares, entre ellos tuberías, bombas o depósitos de retención. También contempla las especificaciones del cliente respecto a materiales, componentes o interfaces de control.
Según explica Matt Hale, Global Key Account Director de HRS, incluso cuando se parte de un modelo estándar, cada intercambiador se dimensiona de forma individual, ajustando aspectos como el tamaño, la transferencia térmica, la pérdida de carga o la orientación. Este enfoque permite adaptar el equipo a las necesidades reales del proceso sin incorporar prestaciones innecesarias.
Por su parte, Marcos Antonio Alarcón González, director de Operaciones de HRS, destaca que la compañía adapta cada proyecto a las especificaciones solicitadas por el cliente, incluyendo la selección de determinados materiales o fabricantes de componentes cuando así se requiere. Como ejemplo, señala que un equipo diseñado para procesar 8.000 kg/h se configura específicamente para esa capacidad, evitando sobredimensionamientos.
Tras completar la ingeniería, el proyecto pasa a fabricación. La empresa planifica con antelación la compra de componentes externos para reducir los plazos de entrega y, durante la producción, aplica controles de calidad en todas las fases, desde la fabricación de los tubos corrugados hasta la inspección de soldaduras, componentes eléctricos y ensayos de presión.
Una vez finalizado el montaje, los equipos pueden someterse a pruebas de aceptación en fábrica, FAT, que, cuando las condiciones lo permiten, se realizan mediante herramientas de conexión remota. La instalación puede ejecutarse por el propio cliente, por un contratista externo o mediante un servicio llave en mano, adaptándose a las necesidades de cada proyecto.
El soporte continúa tras la puesta en marcha mediante servicios de mantenimiento, asistencia técnica y seguimiento del funcionamiento de los equipos. Según la compañía, este enfoque permite adaptar tanto el diseño como la instalación y el servicio posventa a los requisitos específicos de cada proceso industrial.