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El nuevo barómetro de Eurofred detecta avances en criterios ESG y digitalización, pero también mayores dificultades en normativa, formación y talento.
La sostenibilidad gana peso en las empresas de climatización, aunque su incorporación a la estrategia empresarial continúa siendo desigual. El IV Barómetro de la Sostenibilidad de Eurofred analiza la evolución del sector HVAC en ámbitos como ESG, eficiencia energética, digitalización, economía circular, regulación y talento.
El estudio incorpora este año los sectores de la construcción y la energía para analizar su relación con la climatización ante el avance de la rehabilitación energética, la electrificación de edificios, las energías renovables y los sistemas inteligentes de control.
Una de las novedades es el Índice Eurofred de Madurez en Sostenibilidad, Iems-Hvac, que establece cuatro niveles en función de la integración de criterios ESG en las empresas.
Según sus resultados, el 47,5% se encuentra en un nivel adaptativo, mientras que el 26,6% permanece en el nivel reactivo. Otro 23,4% alcanza el estratégico y únicamente el 2,5% se sitúa en el nivel transformador.
El barómetro también registra una mayor implantación de iniciativas ESG. El porcentaje de compañías que asegura no desarrollar ninguna acción en este ámbito ha descendido del 49% al 34% en los últimos doce meses. Al mismo tiempo, las iniciativas medioambientales han aumentado del 15% al 35,4%.
El avance de la sostenibilidad coincide con una mayor preocupación por la capacidad de las empresas para responder a las exigencias regulatorias. El porcentaje de profesionales que encuentra dificultades para entender e implementar la normativa aumenta del 48% al 57,1%.
El 81% de los encuestados considera que regulaciones como F-Gas, el Código Técnico de la Edificación o la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios ya tienen o tendrán consecuencias sobre su actividad. Además, el 46,8% considera que estas regulaciones no son suficientemente claras.
La formación presenta una evolución similar. Un 74,4% considera insuficiente la preparación disponible en nuevas tecnologías y eficiencia energética, frente al 72% de la edición anterior.
El conocimiento sobre los Certificados de Ahorro Energético, CAE, también aumenta. En 2025, el 37% de las empresas afirmaba desconocer este instrumento, porcentaje que en 2026 se reduce al 18%.
Además, un 47,4% considera que los CAE pueden contribuir a mejorar su competitividad y un 32,5% estudia incorporarlos como un nuevo servicio para sus clientes.
La digitalización aparece como otra vía para mejorar la eficiencia. El 66,7% de los profesionales considera que puede contribuir a mejorar la eficiencia energética y el porcentaje de empresas que explora procesos de digitalización ha pasado del 25% al 33,8%. Sin embargo, solo el 15% afirma haber digitalizado sus procesos clave.
Los programas de devolución y reciclaje de equipos antiguos han aumentado del 41% al 53,6%, mientras que las iniciativas relacionadas con la regeneración de refrigerantes pasan del 20% al 32%.
Persisten, sin embargo, dificultades en la gestión del final de la vida útil de los equipos. El 60,8% considera que no siempre se siguen los procedimientos adecuados, frente al 54% registrado un año antes.
La disponibilidad de profesionales cualificados constituye otro de los principales desafíos identificados. El 88% de los participantes percibe escasez de talento cualificado, once puntos porcentuales más que en la anterior edición, cuando alcanzaba el 77%.
Ante esta situación, el 69,6% señala la formación continua como la principal herramienta para responder a las necesidades profesionales del sector.
El análisis de los sectores de construcción y energía apunta a una creciente relación entre climatización, electrificación y gestión energética de los edificios.
Entre las tecnologías que los participantes identifican con mayor potencial de crecimiento aparecen la aerotermia, con un 65%, seguida de los sistemas híbridos, 38,2%; los refrigerantes naturales, 30,9%; y los sistemas de control inteligente, 26%.
El barómetro plantea además una serie de recomendaciones para pymes y autónomos, entre ellas incorporar el ahorro energético y el retorno de la inversión a las propuestas comerciales, ofrecer servicios de monitorización y mantenimiento predictivo, actualizar conocimientos sobre regulación y refrigerantes y utilizar herramientas digitales para optimizar las instalaciones.