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Loxone aplica automatización y baterías inteligentes en sus oficinas de Artés para optimizar el autoconsumo energético y reducir costes.
La gestión eficiente de la energía se ha convertido en uno de los retos clave de la transición energética en edificios. En este contexto, la combinación de automatización inteligente y almacenamiento energético está ganando protagonismo como una solución para maximizar el autoconsumo, reducir costes eléctricos y mejorar la independencia energética.
La empresa Loxone, especializada en automatización inteligente de edificios y viviendas, muestra un ejemplo práctico en sus oficinas de Artés, Barcelona, donde la integración de producción fotovoltaica, baterías y sistemas de gestión energética permite optimizar el uso de la energía generada.
Según explica Francesc Soler, CEO de Loxone España, las baterías inteligentes integradas en sistemas de gestión energética no se limitan a almacenar excedentes de energía solar. Estos sistemas analizan variables como previsiones de generación fotovoltaica, precios de la electricidad y patrones de consumo del edificio para decidir cuándo cargar o descargar la batería.
Este enfoque permite optimizar cada kilovatio hora producido. Por ejemplo, el sistema puede cargar la batería durante periodos de menor coste energético o cuando existe excedente solar, y utilizar esa energía en momentos de mayor precio de la electricidad o para evitar picos de consumo que obliguen a contratar mayor potencia eléctrica.
Las oficinas de Loxone en Artés funcionan como un laboratorio real de automatización energética aplicada al entorno laboral. La combinación de instalación fotovoltaica, almacenamiento energético y gestión automatizada ha permitido alcanzar niveles de autoconsumo cercanos al 90% en condiciones favorables de radiación solar.
Además, el sistema ha contribuido a reducir la factura eléctrica anual entre un 20% y un 30%, según datos de la compañía.
Los sistemas de gestión energética inteligente también permiten adaptar el funcionamiento del edificio a diferentes escenarios energéticos:
La expansión de estas soluciones también se ve favorecida por la reducción del precio del almacenamiento energético. Según datos de BloombergNEF, el coste de las baterías ha descendido aproximadamente un 80% en los últimos años, pasando de más de 600 dólares por kWh a cerca de 108 dólares por kWh.
Esta evolución mejora significativamente el retorno de la inversión en sistemas de almacenamiento, favoreciendo su implantación en edificios residenciales, terciarios e industriales.
En este escenario, el almacenamiento energético inteligente se perfila como un elemento clave para acelerar la integración de energías renovables, reducir la dependencia de combustibles fósiles y avanzar hacia edificios más eficientes, autónomos y sostenibles.