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La demanda de soluciones adaptadas a cada vivienda acelera la adopción de tecnologías más conectadas y orientadas al ahorro.
La climatización residencial se ha consolidado como uno de los principales elementos de confort en la vivienda. El aumento de los episodios de temperaturas extremas, junto con una mayor preocupación por el consumo energético, está modificando los criterios de elección de los usuarios.
Cada vez más hogares consideran sustituir equipos antiguos o incorporar nuevas soluciones capaces de proporcionar refrigeración, calefacción y una mayor eficiencia energética durante todo el año. Sin embargo, la diversidad de tecnologías disponibles plantea una cuestión recurrente: qué sistema se adapta mejor a las características y necesidades de cada vivienda.
Según el estudio Una radiografía de la climatización en los hogares españoles, elaborado por Bosch Home Comfort, los equipos de aire acondicionado tipo split siguen siendo la opción más extendida, presentes en el 38% de los hogares españoles. Les siguen los sistemas por conductos, con una penetración del 21%, mientras que tecnologías como la aerotermia alcanzan ya el 13%.
El informe también refleja un mercado en proceso de transformación. El 58% de los consumidores afirma estar valorando la renovación de su sistema de climatización y el ahorro energético se sitúa como el principal criterio de compra para el 41% de los usuarios.
Los sistemas split continúan siendo la solución más habitual en viviendas y pisos urbanos debido a su instalación sencilla y a su capacidad para climatizar estancias concretas de forma independiente. Están formados por una unidad interior y otra exterior conectadas entre sí, permitiendo tanto refrigerar como calefactar espacios sin necesidad de realizar obras de gran envergadura.
Además, las últimas generaciones de equipos incorporan conectividad, control remoto mediante aplicaciones móviles, funciones de ahorro energético y sistemas de filtración del aire interior.
Los sistemas multisplit permiten conectar varias unidades interiores a una única unidad exterior, facilitando la climatización independiente de diferentes estancias. Esta configuración resulta especialmente adecuada para viviendas de mayor tamaño, donde se busca un control individualizado de la temperatura sin multiplicar el número de unidades exteriores.
Entre sus ventajas destacan la optimización del espacio disponible y la reducción del impacto visual en fachadas y terrazas.
Los sistemas por conductos tienen una importante presencia en promociones residenciales de nueva construcción gracias a las preinstalaciones realizadas durante la obra. Su principal característica es la distribución uniforme del aire mediante una red de conductos ocultos en falsos techos.
Este tipo de instalación ofrece una climatización integral de toda la vivienda y reduce el impacto visual, ya que únicamente quedan visibles las rejillas de impulsión y retorno. Por ello, suele ser una opción habitual en viviendas de nueva construcción o en proyectos de reforma integral.
Las bombas de calor aire-agua, asociadas habitualmente a soluciones de aerotermia, se encuentran entre las tecnologías con mayor crecimiento dentro del sector residencial. Estos sistemas permiten proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria desde una única instalación.
Su funcionamiento se basa en el aprovechamiento de la energía térmica contenida en el aire exterior, lo que contribuye a reducir el consumo energético frente a sistemas convencionales. Además, su compatibilidad con instalaciones fotovoltaicas y con sistemas de calefacción existentes facilita su incorporación tanto en obra nueva como en proyectos de rehabilitación.
Más allá del sistema elegido, la evolución de la climatización residencial está marcada por la incorporación de tecnologías orientadas a mejorar la gestión energética. Los nuevos equipos permiten controlar la temperatura desde dispositivos móviles, programar horarios de funcionamiento y optimizar el consumo en función de los hábitos de uso del hogar.
A estas prestaciones se suman funciones como el control por voz, la automatización avanzada y los sistemas de filtración de alta densidad, diseñados para mejorar la calidad del aire interior y reforzar el confort de los usuarios.
La evolución tecnológica y la creciente demanda de eficiencia están impulsando una nueva etapa en el mercado residencial, donde confort, conectividad y ahorro energético se consolidan como los principales criterios de elección.