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El edificio, proyectado por Idom en Sarigurren, combina lana mineral en fachada y XPS en cubierta y soleras para responder a distintas exigencias térmicas.
Ursa ha participado en la solución de aislamiento de la envolvente del Centro de Innovación del Cereal, ubicado en Sarigurren, Navarra, un edificio promovido por Caja Rural de Navarra a través de Espiga I+D, proyectado por Idom y construido por Osés Construcciones. La intervención se ha centrado en distintos puntos de la envolvente térmica del inmueble, con la instalación de Ursa Terra Vento Plus T0003 en fachada y Ursa XPS N-III L en cubierta y soleras.
El edificio nace como un espacio orientado a la investigación, la innovación y el desarrollo en torno al cereal, uno de los sectores agroalimentarios con mayor peso en la región. Desde el punto de vista constructivo, el proyecto exigía una envolvente capaz de adaptarse a diferentes usos, orientaciones y tipologías de fachada, manteniendo al mismo tiempo un comportamiento homogéneo en términos de eficiencia energética, durabilidad y confort interior.
Según explica el equipo redactor del proyecto, una de las particularidades del edificio era la configuración cambiante de la fachada, tanto por su orientación como por las necesidades funcionales de cada zona. Esta circunstancia obligó a definir soluciones de aislamiento diferenciadas en espesores, tipologías y transmitancias para responder a las distintas condiciones de la envolvente vertical.
Para resolver esta parte del proyecto se instalaron 1.477,44 m² de lana mineral Ursa Terra Vento Plus T0003 en paneles de 100 mm de espesor. El material se incorporó al sistema de fachada con el objetivo de mejorar el comportamiento térmico del cerramiento y asegurar la continuidad del aislamiento en encuentros, cambios de soporte y puntos singulares de una envolvente compleja.
La ejecución de los trabajos de fachada corrió a cargo de Montajes Bacor, empresa especializada en este tipo de instalaciones. Según la información facilitada por los intervinientes en el proyecto, uno de los aspectos clave fue precisamente mantener la continuidad del aislamiento en las distintas soluciones de fachada previstas, con el fin de reducir puentes térmicos y limitar discontinuidades en la envolvente.
La resolución de estos encuentros resulta especialmente relevante en edificios con geometrías cambiantes o soluciones mixtas de cerramiento, donde una mala ejecución del aislamiento puede traducirse en pérdidas térmicas, aumento de la demanda energética y reducción del confort interior.
Además de la fachada, Ursa intervino en la solución de aislamiento de la cubierta y las soleras mediante Ursa XPS N-III L, un material seleccionado por sus prestaciones térmicas y por su comportamiento en zonas sometidas a humedad y cargas mecánicas más exigentes.
En este caso, el proyecto requería un aislamiento con resistencia a compresión y estabilidad en condiciones de elevada exposición a la humedad, especialmente en elementos como la cubierta ajardinada, la cubierta general del edificio y las zonas en contacto con el terreno. En este tipo de aplicaciones, el uso de poliestireno extruido permite responder a requisitos de aislamiento térmico sin comprometer la resistencia del sistema constructivo.
La combinación de lana mineral en fachada y XPS en cubierta y soleras permite resolver de forma diferenciada las distintas necesidades de la envolvente. Mientras la lana mineral se adapta a las exigencias de la fachada ventilada o multicapa, el XPS aporta prestaciones mecánicas y de durabilidad en elementos sometidos a compresión o a mayor exposición a la humedad.
La actuación en el Centro de Innovación del Cereal ejemplifica un enfoque de diseño de envolvente basado en la adecuación del material aislante a cada punto del edificio, en lugar de aplicar una única solución de forma homogénea. En proyectos con usos mixtos, diferentes orientaciones y soluciones constructivas variables, esta estrategia permite optimizar el comportamiento térmico global y ajustar la respuesta de cada elemento a sus condiciones reales de servicio.
En este contexto, la envolvente deja de ser únicamente un cerramiento para convertirse en un componente determinante del rendimiento energético, la estabilidad higrotérmica y la durabilidad del edificio. La intervención desarrollada en Sarigurren responde a esa lógica, integrando materiales distintos en función de la posición, la exigencia mecánica y la exposición ambiental de cada parte del inmueble.