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La regulación electrónica y los motores de imanes permanentes permiten ajustar caudal y presión a la demanda real de calefacción y climatización.
La eficiencia energética de una instalación HVAC no depende únicamente del aislamiento, la generación térmica, las bombas de calor o los sistemas de control. El consumo necesario para hacer circular el agua por los circuitos hidráulicos también interviene en el rendimiento energético global del edificio.
En los sistemas hidráulicos de calefacción y climatización, el agua transporta la energía térmica entre los diferentes puntos de la instalación. Para hacerlo necesita equipos de bombeo cuyo consumo puede adquirir relevancia cuando funcionan durante miles de horas a lo largo de su vida útil.
Una circuladora sobredimensionada o trabajando de manera constante a una potencia superior a la necesaria puede provocar un consumo energético innecesario. Adaptar su funcionamiento a las condiciones hidráulicas y a la demanda real permite ajustar la energía empleada en la circulación.
El criterio de selección no debe centrarse, por tanto, únicamente en disponer de mayor capacidad. Según Wenjie Cheng, director global de Producto de Bombas Comerciales de Leo Pump, el objetivo debe ser encontrar el equilibrio entre caudal, presión, consumo energético y fiabilidad en función de las condiciones de funcionamiento de cada instalación.
Este aspecto adquiere especial importancia en aplicaciones donde las necesidades cambian durante el día, como calefacción, suelo radiante, climatización, fan coils y circuitos de agua caliente.
La evolución tecnológica de las circuladoras ha incorporado motores síncronos de imanes permanentes, Pmsm, junto con sistemas electrónicos capaces de modificar el funcionamiento de la bomba según las condiciones hidráulicas del circuito.
Las circuladoras de nueva generación de Leo Pump citadas por la compañía alcanzan un índice de eficiencia energética, Eei, igual o inferior a 0,18 y permiten trabajar con diferentes estrategias de regulación.
Entre ellas se encuentran la presión diferencial constante, Δp-c, la presión diferencial variable, Δp-v, y la velocidad constante. La elección entre estos modos permite configurar la circuladora en función de las características y necesidades de cada sistema.
Como apunta Elio Díaz, director general de Leo Pump en Europa, cada vez que se mueve agua dentro de un edificio se utiliza energía, por lo que optimizar su circulación debe integrarse en la estrategia de eficiencia energética de las instalaciones.
La mejora del consumo asociado a la circulación no se limita a los edificios de nueva construcción. Las instalaciones HVAC existentes pueden incorporar circuladoras electrónicas en sustitución de equipos convencionales de velocidad fija.
Esta actuación puede resultar especialmente relevante en sistemas con muchas horas de servicio, donde la capacidad de adaptar el funcionamiento de la bomba a la demanda real permite evitar periodos prolongados de funcionamiento por encima de las necesidades del circuito.
La selección de estos equipos debe considerar conjuntamente caudal, presión disponible, perfil de demanda y horas de funcionamiento. De este modo, la circulación del agua pasa a formar parte del análisis global de eficiencia energética junto con la generación, distribución y control de la instalación.