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Las bombas de calor ofrecen una alternativa a las calderas de gas, con mayor eficiencia energética y capacidad para cubrir distintas necesidades térmicas.
La llegada de los meses más fríos incrementa la atención sobre el consumo energético de los hogares y el coste de la climatización. Según los datos del Banco de España citados por Daikin, el precio del gas en los mercados mayoristas alcanzó los 78 euros por megavatio hora en septiembre, más del doble que en febrero. A este escenario se suma el peso de la calefacción y el agua caliente sanitaria, que representan el 77,1% del consumo de energía final de los hogares europeos, según Eurostat.
Ante este contexto, la aerotermia mediante bombas de calor se plantea como una alternativa a los sistemas convencionales de calefacción. Esta tecnología aprovecha la energía térmica del aire exterior para climatizar las viviendas, lo que permite mejorar la eficiencia energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Según la Comisión Europea, las bombas de calor son entre tres y cinco veces más eficientes que las calderas de gas tradicionales. Esta diferencia se debe a su principio de funcionamiento, basado en transferir la energía térmica disponible en el entorno en lugar de generar calor mediante combustión.
De este modo, estos equipos pueden proporcionar varias unidades de energía térmica por cada unidad de electricidad consumida, incluso cuando las temperaturas exteriores son bajas. Su rendimiento depende, no obstante, de factores como las condiciones climáticas, la temperatura de impulsión y las características de la instalación.
La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero constituye otra de las ventajas de esta tecnología. Según la Agencia Internacional de la Energía, AIE, las bombas de calor pueden reducir las emisiones al menos un 20% respecto a las calderas de gas, incluso cuando utilizan electricidad procedente de sistemas eléctricos con elevadas emisiones. En países con una generación eléctrica menos intensiva en carbono, esta reducción puede alcanzar el 80%.
Además de su eficiencia, la aerotermia permite cubrir diferentes necesidades térmicas mediante un único sistema. En este ámbito, Daikin dispone de la gama Daikin Altherma, diseñada para proporcionar calefacción en invierno, refrigeración en verano y agua caliente sanitaria durante todo el año.
Estas soluciones pueden incorporarse tanto en viviendas de nueva construcción como en edificios existentes, siempre que se evalúen las características del inmueble y los requisitos de la instalación.
Para determinar su viabilidad, resulta necesario considerar aspectos como la demanda térmica de la vivienda, el aislamiento, los emisores de calor existentes y las condiciones de funcionamiento del sistema. Estos factores influyen directamente en el rendimiento energético y en el ahorro que puede obtenerse frente a otras tecnologías de climatización.
La importancia del consumo energético en las decisiones de compra también se refleja en el III Barómetro de la Climatización en España, elaborado por Daikin.
Según este estudio, el 93% de los españoles concede mucha importancia a la eficiencia energética de los equipos cuando se plantea renovar sus sistemas de climatización.
Asimismo, el 56% de los consumidores que han sustituido sus equipos por otros más eficientes afirma haber percibido un ahorro económico tras el cambio.
Estos resultados muestran el peso que adquieren los costes de funcionamiento a largo plazo en las decisiones de renovación de los sistemas de climatización, más allá de la inversión inicial.
En este contexto, la elección de una bomba de calor requiere analizar tanto su rendimiento como las características de la vivienda, el consumo previsto y los costes asociados a su instalación y mantenimiento. Una evaluación conjunta de estos factores permite determinar la viabilidad técnica y económica de la aerotermia en cada proyecto residencial.