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El uso de estas herramientas permite impulsar modelos más predictivos basados en datos a lo largo del ciclo de vida del activo.
La gestión y el mantenimiento de instalaciones están viviendo una transformación profunda, impulsada por la digitalización y la adopción de tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA), Building Information Modeling (BIM), el Internet de las Cosas (IoT) o los gemelos digitales. Estas herramientas permiten evolucionar de modelos tradicionales, centrados en actuaciones correctivas, hacia enfoques predictivos basados en datos, que optimizan costes, mejoran la eficiencia operativa y prolongan la vida útil de los activos a lo largo de todo su ciclo de vida.
La Inteligencia Artificial (IA) aplicada en plataformas de gestión de activos, como IBM Maximo, permite transformar grandes volúmenes de información en decisiones útiles para el mantenimiento de instalaciones. Estos datos proceden de múltiples fuentes, registros de fallos, historiales de mantenimiento, consumo energético, sensores de equipos y reportes de técnicos. La IA analiza patrones difíciles de detectar manualmente y predice posibles fallos antes de que ocurran, sugiere intervenciones oportunas y optimiza la planificación de tareas según criticidad y urgencia. Por ejemplo, puede anticipar la degradación de un compresor a partir de variaciones de vibración y temperatura, recomendando reemplazos parciales antes de un fallo completo, evitando interrupciones y reduciendo costes.
El Internet de las Cosas (IoT) complementa este enfoque mediante sensores conectados que monitorizan en tiempo real la operación de equipos e instalaciones. Estos dispositivos miden variables como temperatura, presión, humedad, vibraciones o consumo energético, proporcionando información continua sobre el estado y rendimiento de los activos. De este modo, los gestores pueden detectar anomalías de forma temprana y actuar de manera preventiva, como en el caso de una bomba industrial cuyo desbalance se identifica antes de provocar una avería mayor.
La metodología BIM gana protagonismo al centralizar toda la información de un proyecto en un modelo digital compartido por los distintos agentes. Esta base no solo agiliza la planificación y reduce errores con impacto económico, sino que facilita la integración de gemelos digitales, réplicas virtuales que se actualizan con datos reales. Gracias a ellos, es posible simular escenarios y anticipar incidencias. Un ejemplo es el gemelo digital de un sistema de climatización, capaz de prever el comportamiento de un edificio ante distintos niveles de ocupación o condiciones climáticas.
La eficiencia y sostenibilidad de las instalaciones se refuerzan con energías renovables y sistemas inteligentes de gestión energética, como paneles solares, almacenamiento en baterías y plataformas de optimización del consumo. Herramientas como One Click LCA permiten además evaluar la huella de carbono y el ciclo de vida de los edificios a partir de modelos BIM, aportando criterios objetivos para la toma de decisiones durante la fase de operación y mantenimiento.
De forma complementaria, la adopción de drones y robótica facilita la inspección de cubiertas, fachadas y zonas de difícil acceso, así como tareas de limpieza o revisión de infraestructuras, mejorando la seguridad y la precisión de las intervenciones. Plataformas como DroneDeploy permiten capturar y analizar datos de manera eficiente, comparando el estado real de los activos con la planificación prevista y reforzando el mantenimiento preventivo.
En conjunto, la integración de IA, BIM, IoT y gemelos digitales está marcando el camino hacia una gestión de instalaciones más eficiente y sostenible. Este cambio de enfoque convierte el dato y el modelo digital en herramientas estratégicas para gestores de activos y responsables de mantenimiento, apoyando decisiones más informadas y alineadas con los objetivos operativos y ambientales.