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La primavera aumenta los alérgenos en el aire. Mejorar la calidad del aire interior con ventilación, control de humedad y purificación ayuda a reducir síntomas.
Con la llegada de la primavera aumenta la presencia de polen y partículas en suspensión, lo que incrementa los síntomas en personas con alergias respiratorias. Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, Seaic, el 21,6% de la población española padece algún tipo de alergia.
Aunque tradicionalmente estas afecciones se consideraban estacionales, los especialistas señalan que su frecuencia y duración están aumentando, en parte debido al cambio climático y a la contaminación ambiental, factores que favorecen temporadas de polinización más largas y una mayor concentración de partículas en el aire.
A menudo se asocia la alergia con el aire exterior, pero diversos estudios apuntan a la importancia de la calidad del aire interior. Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, EPA, el aire dentro de los edificios puede estar entre dos y cinco veces más contaminado que el exterior, debido a la acumulación de polvo, ácaros, compuestos orgánicos y otros contaminantes.
La mejora de la calidad del aire en el hogar pasa por combinar ventilación, limpieza y control ambiental. La renovación diaria del aire permite reducir la concentración de partículas y microorganismos presentes en los espacios interiores.
Abrir las ventanas durante unos minutos al día o utilizar sistemas de ventilación mecánica ayuda a mantener un ambiente interior más saludable. A ello se suma la importancia de la limpieza regular, ya que el polvo y los ácaros tienden a acumularse en alfombras, tapizados o textiles domésticos.
Lavar la ropa de cama semanalmente con agua caliente y utilizar fundas antiácaros en colchones y almohadas contribuye a reducir la presencia de estos alérgenos en los dormitorios.
Otro factor relevante es el control de la humedad relativa. Mantenerla por debajo del 50% ayuda a evitar la proliferación de moho y ácaros, especialmente en zonas como baños, cocinas o sótanos. En este contexto, los deshumidificadores pueden ser una herramienta eficaz para estabilizar las condiciones ambientales.
La purificación del aire también puede complementar estas medidas. Los equipos equipados con filtros Hepa son capaces de eliminar hasta el 99,97% de las partículas de hasta 0,3 micras, incluyendo polvo, polen, caspa de mascotas o esporas de moho, mejorando así la calidad del aire en espacios cerrados.
Entre las soluciones disponibles en el mercado, Daikin destaca el purificador de aire MC80Z, diseñado para cubrir estancias de hasta 124 m². El equipo combina un filtro de captación de polvo, orientado a retener partículas de pequeño tamaño, con un filtro desodorizante que contribuye a eliminar olores en el ambiente.
El dispositivo puede gestionarse mediante la aplicación Onecta, lo que permite monitorizar y controlar el funcionamiento del equipo de forma remota.
La combinación de ventilación, control de humedad, limpieza y sistemas de purificación puede contribuir a mejorar la calidad del aire interior y a reducir la presencia de alérgenos en el hogar durante los meses de primavera.