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La factura media sube en julio y agosto respecto a la primavera y sitúa el verano como uno de los periodos de mayor presión sobre el gasto energético doméstico.
El aumento del uso del aire acondicionado durante los meses de más calor vuelve a tensionar la factura eléctrica de los hogares. Según un análisis difundido por Gana Energía, el consumo eléctrico se incrementa un 40% en julio y agosto respecto a los meses previos al verano, con un efecto directo sobre el importe del recibo.
De acuerdo con estos datos, la factura media pasa de 44,54 € al mes en abril y mayo a 53,22 € en julio y agosto, lo que supone 8,68 € más al mes por hogar en el tramo central del verano. El análisis también sitúa a agosto como el mes estival con el recibo más alto, con una media de 53,50 €, y como el segundo mes más caro del año, solo por detrás de diciembre, cuando la factura media alcanza los 56,54 €.
La compañía atribuye este incremento, principalmente, al mayor uso de sistemas de climatización, aunque no es el único factor. En verano también aumenta la actividad de ventiladores, mientras que frigoríficos y congeladores trabajan con mayor exigencia por las altas temperaturas. A ello se suma, en muchos hogares, un mayor uso de lavadoras, lavavajillas, pantallas y otros dispositivos electrónicos, así como una mayor permanencia en casa durante episodios de calor intenso.
Si se toma como referencia el conjunto del periodo estival, el consumo de junio, julio y agosto se sitúa un 11% por encima de la media anual, un dato que apunta a una presión sostenida sobre la demanda eléctrica doméstica y no solo a un repunte puntual en los días más cálidos.
Más allá del incremento del consumo, el coste final de la factura depende también de las condiciones del contrato eléctrico. Entre los factores que pueden elevar el recibo figuran una potencia contratada superior a la necesaria, un precio de la energía poco competitivo o la contratación de servicios añadidos que no siempre se utilizan.
En este contexto, la compañía recomienda revisar tanto los hábitos de consumo como la configuración del suministro antes de los meses de mayor demanda. Entre las medidas propuestas figuran ajustar el aire acondicionado entre 25 y 26 ºC, activar el modo ECO cuando el equipo lo permita y combinar su uso con ventiladores para mejorar la sensación térmica sin elevar tanto el gasto. También aconseja cerrar persianas y estores en las horas de mayor radiación solar, ventilar a primera hora o por la noche y evitar climatizar estancias que no estén en uso.
La revisión del contrato eléctrico es otra de las recomendaciones destacadas. En un contexto de mayor consumo estacional, comprobar la potencia contratada, el tipo de tarifa y los servicios asociados puede ayudar a reducir el impacto económico del verano en el recibo.