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Las nuevas series NB1L-20 y NB2LE-1N integran protección magnetotérmica y diferencial en un módulo para instalaciones residenciales, terciarias e industriales.
Chint ha ampliado su catálogo de protección eléctrica con dos nuevos interruptores diferenciales combinados en formato compacto, las series NB1L-20 y NB2LE-1N. Ambos equipos integran en un único dispositivo la función magnetotérmica y la protección diferencial, con el objetivo de reducir espacio en el cuadro eléctrico y simplificar la protección de circuitos en instalaciones residenciales, terciarias e industriales.
La principal diferencia entre ambas referencias está en la tecnología empleada. Mientras la serie NB1L-20 utiliza una solución mecánica, la NB2LE-1N se basa en tecnología electrónica. Las dos comparten la misma finalidad de protección, pero se orientan a escenarios de aplicación distintos en función de la intensidad nominal, el comportamiento ante pérdida de tensión y el tipo de instalación.
El principal argumento de estas soluciones es el ahorro de espacio en el cuadro. Frente a la combinación tradicional de un interruptor magnetotérmico y un interruptor diferencial por separado, que puede ocupar cuatro módulos, 2+2, los nuevos diferenciales combinados de Chint concentran ambas funciones en un solo módulo.
Este planteamiento permite, según el fabricante, reducir hasta un 50% el espacio necesario para la protección de circuitos o, alternativamente, aumentar el número de líneas protegidas en un mismo armario eléctrico. En proyectos con cuadros compactos, reformas o viviendas con alto grado de electrificación, esta reducción de espacio puede traducirse en menos material, menor tamaño de envolvente y una instalación más ordenada.
Las dos nuevas series presentan una configuración 1P+N, curva de disparo C y sensibilidad diferencial tipo A de 30 mA, lo que las sitúa en el ámbito de las protecciones aptas para detectar corrientes de fuga con componente pulsante, habituales en instalaciones con electrónica de potencia y equipos actuales.
La serie NB1L-20 está concebida para pequeños circuitos y aplicaciones residenciales, con intensidades de hasta 20 A y tecnología mecánica. Según la información facilitada por Chint, este modelo permite el disparo incluso sin tensión de red, un aspecto relevante en determinadas configuraciones de protección.
Por su parte, la serie NB2LE-1N amplía el rango de corriente nominal hasta 40 A y utiliza tecnología electrónica. La compañía señala que este tipo de solución puede emplearse también en instalaciones terciarias e industriales, aunque recuerda que en redes TT de uso residencial la protección electrónica exige consideraciones adicionales para garantizar el disparo en situaciones como la pérdida de tensión de fase.
Más allá del ahorro de espacio, Chint subraya la ventaja de integrar en un solo equipo la protección frente a sobrecargas, cortocircuitos y corrientes de defecto a tierra. Esta integración evita tener que coordinar dispositivos de diferentes gamas o fabricantes y simplifica tanto el diseño como la instalación del cuadro.
Para el instalador, el uso de un único componente reduce el número de conexiones, terminales y comprobaciones durante el montaje. En consecuencia, se acorta el tiempo de instalación y se reduce el margen de error en la puesta en servicio.
Otro de los argumentos del fabricante es la posibilidad de mejorar la selectividad por circuito. Frente a un diferencial convencional que protege varios circuitos a la vez, el diferencial combinado actúa únicamente sobre el circuito en el que se produce la fuga, evitando desconexiones innecesarias en el resto de la instalación.
Este planteamiento resulta especialmente útil en vivienda y pequeño terciario, donde un defecto en una línea concreta, por ejemplo cocina, climatización o electrodomésticos, puede resolverse sin dejar fuera de servicio otras zonas o usos del edificio.
Tanto NB1L-20 como NB2LE-1N son de clase A, una característica relevante en instalaciones con equipos que generan corrientes residuales pulsantes o con componente continua. Frente a las protecciones de clase AC, estas referencias están preparadas para trabajar en entornos donde ya son habituales cargas como placas de inducción, electrodomésticos con fuentes conmutadas, inversores fotovoltaicos o cargadores de vehículo eléctrico.
La adopción de este tipo de protección responde a la creciente electrificación de viviendas y edificios, donde la presencia de equipos electrónicos hace cada vez menos recomendable recurrir a soluciones básicas pensadas para cargas más convencionales.