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ENTSO-E prevé que su consumo supere los 134 TWh en 2030, mientras el almacenamiento gana peso como apoyo a la continuidad operativa y a la gestión de la red.
Los centros de datos se están consolidando como uno de los nuevos focos de demanda eléctrica en Europa. Según un informe publicado por ENTSO-E en mayo de 2026, el consumo asociado a estas infraestructuras crecerá más de un 50% entre 2025 y 2030 hasta alcanzar 134 TWh, impulsado por la expansión de la inteligencia artificial, la nube y la concentración de capacidad en grandes instalaciones. El mismo informe identifica ya más de 10.500 centros de datos de al menos 50 kW en Europa y una potencia informática total de 12,7 GW, una señal del peso que este tipo de activos está adquiriendo en el sistema energético europeo.
El crecimiento no responde solo al aumento del número de instalaciones, sino también al cambio de escala de la demanda digital. La proliferación de nuevos campus, las ampliaciones en hubs consolidados como Madrid, París o Fráncfort y la aparición de polos emergentes en el norte de España, los países nórdicos o Europa del Este están elevando tanto el consumo total como la intensidad energética de estas infraestructuras. En España, la cartera de inversiones anunciadas en centros de datos supera ya los 90.000 millones de euros, mientras que en Francia los proyectos previstos rebasan los 10 GW de capacidad, según los datos recogidos por el sector.
El informe de ENTSO-E subraya que el desafío no se limita a cuánto consumen los centros de datos, sino también a cómo y con qué rapidez puede variar esa demanda en determinadas ubicaciones. Esta dimensión dinámica añade presión a unas redes eléctricas que ya están gestionando la electrificación de la demanda, la integración creciente de energías renovables y la necesidad de reforzar la flexibilidad del sistema. En este contexto, los centros de datos dejan de ser una carga eléctrica más para convertirse en una variable relevante en la planificación y operación de la red.
El auge de la IA, los servicios en la nube y los modelos hyperscale está intensificando esta tendencia. A medida que aumentan la densidad de carga y la criticidad de la continuidad operativa, también crece la necesidad de soluciones capaces de aportar respaldo, estabilidad y capacidad de gestión frente a picos de demanda o incidencias de red.
En este escenario, el almacenamiento energético empieza a ocupar un lugar más visible dentro de la infraestructura de los centros de datos. Su papel está vinculado a varias funciones: respaldo eléctrico, gestión de picos de carga, mejora de la continuidad operativa y mayor flexibilidad en la relación con la red. A ello se suma el interés por soluciones que permitan acompasar crecimiento digital, seguridad de suministro y objetivos de eficiencia energética, especialmente en emplazamientos donde el acceso a nueva potencia o la capacidad de evacuación se ha convertido en un cuello de botella.
También el mercado asociado a estas aplicaciones muestra una trayectoria de crecimiento. Según Global Market Insights, el mercado europeo de almacenamiento energético para centros de datos pasó de 584,9 millones de dólares en 2024 a una previsión de 1.200 millones en 2034. La evolución refleja el aumento de las inversiones en sistemas de respaldo y en soluciones orientadas a entornos donde la disponibilidad energética y la estabilidad operativa son factores críticos.
Más allá de la dimensión tecnológica, el crecimiento de los centros de datos se enmarca en un debate más amplio para el sector energético europeo: cómo atender nuevas demandas eléctricas de gran volumen sin trasladar toda la presión a la red. En este contexto, el almacenamiento aparece cada vez más vinculado a aplicaciones industriales e infraestructuras críticas, sumándose a otros usos ya consolidados en renovables, red y autoconsumo.
Los centros de datos se incorporan así a la lista de sectores que están ampliando el campo de aplicación del almacenamiento estacionario en Europa. Su evolución será una de las cuestiones que se abordarán en Battery & Energy Storage Tech Europe, el salón organizado por Fira de Barcelona que se celebrará los días 8 y 9 de septiembre de 2026 en Barcelona y que analizará los retos y oportunidades del almacenamiento energético en un momento de fuerte transformación del sistema eléctrico.